Las Nubes
Por fin logre ahorrar para mi viaje a Europa, me siento contento, ya puse mi renuncia en mi trabajo, hable con algunos amigos y también hable a Cancún con Viridiana para despedirme..
Una semana mas de preparación y salgo a la Cd. de México para sacar la visa.

Las Nubes
Hoy, a medio día, enormes lenticulares nubes danzaban en su cima, regrese a Shasta, altiva, hermosa y blanca por las primeras nevadas de otoño,
Esta fue mi primera, hace ya varios años. A pesar de que es pequeña (4,317 m) sostiene a un glaciar en su cara norte (Hotlum) raro, un glaciar en California?.
Mientras pasaba por su falda oeste, admiraba las nubes razgadas por el viento “este es mi mundo” pensaba.
Mi mundo, un lugar sencillo y natural, sin complicaciones materiales, sin trámites burocráticos, ni mortificaciones por las deudas.
Para sentirme libre para hacer lo que desee, he ahorrado y trabajado como ardilla que se prepara para invierno.
Cada día me despierto con un amanecer diferente y en cada noche me acuesto con un cielo estrellado o cubierto por un toldo de nubes grises con relámpagos y lluvia fresca.
Las nubes, estas meteorológicas bellezas, me significan tanto, como lo fueron para Baudelaire. Me hablan como caminante o marinero, me indican el sentir de mi planeta.
No soy nefólogo, pero me fascinan las volubles nubes, esas curiosidades estéticas, pertenecen a mi mundo, no podría ser de otra manera.

Baudelaire escribe:
"Todas esas nubes de formas fantásticas y luminosas, esas caóticas tinieblas,
esas inmensidades rosas y verdes, suspendidas y añadidas las unas a las otras,
esas hornazas abiertas, esos firmamentos de raso negro o morado, arrugado,
enrollado o rasgado, esos horizontes de luto o chorreando metal fundido,
todos esos esplendores se me subieron al cerebro como una bebida espirituosa o como la elocuencia del opio.
Cosa curiosa, ante esas magias líquidas o aéreas, no se me ocurrió quejarme una sola vez de la ausencia del hombre."
-¿A quién quieres más, enigmático? Dime: ¿a tu padre, a tu madre, a tu hermana o a tu hermano?
-No tengo padre, ni madre, ni hermana, ni hermano.
-¿A tus amigos?
-Utiliza usted una palabra cuyo sentido desconozco hasta ahora.
-¿A tu patria?
-Ignoro en qué latitud se encuentra.
-¿A la belleza?
-La amaría con gusto, diosa e inmortal.
-¿Al oro?
-Lo odio como usted odia a Dios.
-¿Pues qué amas entonces, raro extranjero?
-Amo las nubes... las nubes que pasan... allá arriba... allá arriba, ¡las maravillosas nubes!
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